COSTA RICA : NIÑOS DE LA CALLE, UN PROBLEMA SIN SOLUCIÓN
¿ Quién protege a nuestros niños? ¿ Dónde esta el Ministerio de Asuntos de la Niñez?. ¿Dónde están las ONGS que trabajan con los menores de la calle? ¿ Dónde está la sociedad costarricense?. ¿Dónde está la Iglesia Católica? ¿ Dónde esta todo el mundo cuando se necesita?. Pregunta sin respuesta
Su casa es una gran ciudad. Su casa, una calle. Su cama, una acera. Su cobija, un pedazo de cartón. Su comida, un trozo de pan que logren hurgar en los basureros. Su forma de vivir, la limosna, el robo, la prostitución y su agua, un vaso de licor adulterado. Y su triste “diversión” el consumo de piedra, de cocaína, marihuana o cemento.
Así es la vida de un número no cuantificable de menores que viven en las calles de nuestro país y, especialmente, en la temida zona roja, lugar donde fueron abandonados por sus padres que se supone son su núcleo protector primario no solo por Ley sino por moralidad.
Durante varios días adentramos en este sub mundo y encontró hechos que realmente impresionan y peor aún que el Gobierno de la República conoce, pero no hace nada para tratar de erradicarlo o al menos controlarlo: Los Niños de la calle son tristemente eso, simplemente de la calle. Durante el recorrido encontré a Pamela ( nombre ficticio), una niña color ébano y dijo – en voz baja- que busca “ mujer o piedra “. El silencio la hizo sospechar: “ Ya sé son de la Ley y vienen a cobrarlo a uno como siempre”. Y manifestó – vehementemente – “ Hoy no ando nada así que si quieren les pagó en el cuarto”. Y el silencio seguía siendo nuestro cómplice.
A los minutos de escuchar sus insinuaciones, se le señalo que estábamos en una investigación periodística sonrió y sus dientes blancos dejaron ver un sin fin de caries: “ Lo hubieran dicho antes no me embarcó, pero ya me fui. (…) ahora invítenme a “un yodito” , si porfa…”
Al consultarle en la cercanía del Paso de la Vaca si es fácil encontrar piedra manifestó “ es mas difícil encontrar un cigarro, yo de vez en cuando le hago pero es mejor conseguir clientes que le hagan al puro y aparte de eso, me gano una comisión”
Luego de manera tenue le empezamos a consultar como es su relación con la Policía del Ministerio de Seguridad y de la Municipalidad de San José “ Oiga aquí es mas fácil que un policía lo asalte a uno que uno de nosotros ( los indigentes). “Los Paco y Lola” – les dicen así por su escudo- unos son buena onda, pero hay otros que entre mas le aprieten a uno el zapato, mas felices se sienten”.
En ese momento unas pequeñas lágrimas empezaron a florar por su faz de niña y al consultarle la razón señalo “ No se como decirlo, pero algunos de los policías le pegan a uno patadas en él estomago, para hacerse respetar”.
Luego, Pamela me presentó a Julián ( nombre ficticio) un niño de 10 años, cuyo rostro y brazos tenían las huella indeleble de una quemadura de primer grado. El no quiso ahondar sobre su pasado, aunque si reconoció que esta en la zona roja por abandono de sus padres. “ Yo a ellos los quiero mucho, pero a mí ellos no”, agrego balbuceando.
Y en efecto, la mayoría de gamines que llegan a las calles es porque sus familiares los han desamparado y lo pero, el Gobierno de la República, a pesar de que rubricó como en 1990 la Convención de los Derechos de los Niños, la Asamblea Legislativa aprobó en 1997 el Código de la Niñez y Adolescencia y una Junta de Notables recomendó y el Presidente Abel Pacheco acepto, elevar a rango de Ministerio sin Cartera al PANI, el problema continua y continuará hasta que no haya presupuesto.
Sin embargo, la voz de la realidad se escucha en cada metro encontré a Patricia ( nombre ficticio) de 12 años y empezó por relatar que ella nació y se ha criado en la zona roja pues su mama y papá son adictos a la droga, su mamá Vilma vive de lo que encuentra en los basureros y su papá “Mincho” de lo que logra robar a los transeúntes.
“ Ellos por ejemplo no les importa mi vida, solo lo que haga en la calle, acostándome con diferentes hombres y hasta con mujeres. Eso, es triste, pero es la verdad. Tengo que darles mil colones por cada extra que haga y es para que ellos se droguen: El resto me sirve para comer algo o bien hacerle al “bombazo”. ¿Patricia, te gustaría entrar a un hogar de rehabilitación?, Pregunte y su respuesta fue corta: Sí, pero con mi mamá. Consultada doña Vilma manifestó que la zona roja es y será su vida, que por nada del mundo va a permitir que “me quiten ni por un día a mi pequeña”.
Un momento curioso se dio en la zona roja cando un hombre vestido de traje entero negro le dijo a Pamela “ Hija de Dios, ven a nuestro local a compartir la comida y la Palabra del Señor”. Me extraño la mirada de la niña, quien le contestó “hoy no puedo ir, lo haré mañana”.
Al retirarse el sujeto, al oído me confesó que en ese local, el que no quiso ubicar, no solo les proporcionan comida sino también droga y lo que menos se hace es alabar al Señor “ Dios es todo y debemos respetarlo y por ello, no volví a ese sitio,” concluyo.
Niños en la oscuridad.
- Como sobreviven los niños en las calles:
- Explotación laboral: 42%
- Explotación sexual: 29%
- Robo: 18%
- Mendicidad: 11%
Edad de los menores:
- De 9 a 11 años: 11%
- De 12 a 14 años: 11%
- De 15 a 17 años: 78%
Procedencia:
- Urbano marginal: 50%
- Urbano: 39%
- Rural: 8%
Combinación con tipos de adicción:
- Solo Drogas: 34%
- Drogas y calle: 28%
- Drogas y Sexo: 24%
- Drogas, calle, sexo: 7%
- Juegos Electrónicos: 7%
Fuente: Casa Alianza.












