LUZ EN EL CAMINO
Por: P. Jesús E. Osorno G. mxy
Nos acechan las tinieblas. Más aún, las tememos. Hay oscuridad en la mente, en el corazón, en la andadura. Todo esto se expresa en desconciertos, desánimos, frustraciones que perturban nuestra conciencia.
Ideologías de todo género y color, quieren hacer presa de nuestra libertad, hipotecando así nuestro futuro. Terminamos siendo guías ciegos. Abrahán es invitado a mirar las estrellas. A pesar de eso, su camino sigue oscuro. Sólo le queda la seguridad de lo que ha dejado atrás. La misma tierra es sólo promesa. Su luz es del tamaño de su fe. Ha creído y, como Pablo, sabe en quién se ha confiado.
Toda su fuerza está asegurada en una palabra garantizada. Para él, quien no falla es Dios y está de su parte. En sus predilecciones, que las tiene y, muchas, Jesús escoge a sus tres preferidos discípulos y los lleva al cerro. Hay que subir mucho para encontrar la luz, a no ser que se le busque en la interioridad más honda. Aparece Jesús transformado en su intensa luminosidad ante sus amigos.
Era necesario este destello para que la cruz no escandalizara a los suyos. Pero, pronto pasa la nube y los deja cegados en sus propias penumbras. Era una prueba que hablaba de la meta, pero el camino sigue sinuoso, a oscuras.
En claroscuro queda sola la cruz como luz prometida a quien quiera seguir caminando a oscuras. Es la única luz en el camino. Da sentido a nuestra existencia, da razones en la búsqueda












