POR 60 AÑOS SIRVIENDO A DIOS Y A SU REINO
Maureen Carranza/ Informe – C/ Carlos Alberto Oreamuno Toledo
Diócesis de Cartago Santiago Apóstol
El pasado 29 de enero, a las 11 de la mañana en la Catedral Nuestra Señora del Carmen de Cartago, con la Santa Eucaristía, presidida por Monseñor José Francisco Ulloa Rojas Obispo de la Diócesis de Cartago, se dieron gracias a Dios por los 60 años de vida sacerdotal de uno de los capuchinos mas queridos de Cartago: Fray Isidoro estaba de manteles largos, ya que llegar a 60 años sirviéndole a Dios y a su Reino como sacerdote, no es cualquiera el que logra llegar a tan significativa conmemoración.
En un ambiente de mucha sencillez pero grande en emoción y solemnidad de nuevo la Catedral de Cartago se convirtió en testigo de un hecho que quedará plasmado en los libros de la historia cartaginesa y costarricense y especialmente en la orden de los Hermanos Franciscanos Menores radicados en Cartago desde el siglo XIX, específicamente en el Convento de los Capuchinos como lo conocemos todos: la celebración de acción de gracias por las seis décadas de uno de sus frailes mas apreciados y reconocidos por sus carismas tan especiales de predicador e incansable luchador al servicio de la iglesia, aquel fraile que llego en el año de 1954 a la vieja metrópoli y desde donde ha hecho fructificar su labor apostólica y evangélica en muchos campos no solo religiosos, si no sociales y hasta en algunos quehaceres de la vida económica de la comunidad que tanto ha amado como lo es su querida Cartago.
En la Eucaristía de acción de gracias le acompañaron además de Mons. Ulloa; el Párroco de la Catedral, Pbro. Bernardo Leandro Marín; el Canciller de la curia diocesana, Pbro. Francisco Arias S y sus hermanos frailes entre otros que con cariño y respeto citamos a el Padre Sole; Lesera; Nachito; Ijurco; Norberto; Benigno y Marvin, así como Fray Javier hoy guardián del Convento y una serie de aspirantes, postulantes y novicios de la orden capuchina, también estuvo el Pbro. Manuel Peña quien durante algunos años estuvo integrado a esta congregación de religiosos. Asimismo le acompañaron una serie de personas muy allegadas a el y a la obra franciscana, especialmente laicos que han sido parte de su vida y donde se unieron a tan sentido homenaje.
En la homilía pronunciada por el Señor Obispo de Cartago, destaca como centro de la misma: la fidelidad sacerdotal y el año sacerdotal que esta viviendo la iglesia este año; hizo énfasis que la fidelidad sacerdotal es la fidelidad a Cristo como Sumo y Eterno Sacerdote, que el sacerdote esta por y en la Eucaristía, que es el centro de la vida sacerdotal y de la iglesia misma, y aprovechó en un momento para manifestar: imagínese cuantas misas habrá celebrado Fray Isidoro a lo largo de sus 60 años como sacerdote; también el sacerdote se debe al Sacramento de la Confesión o Reconciliación y que es Cristo quien consagra El Pan y el Vino y perdona los pecados, que el sacerdote es el medio, porque Cristo como sacerdote pleno, invita a participar y extiende a los sacerdotes, su sacerdocio real y único. Asimismo indicó que la fidelidad consiste en la fraternidad entre los hermanos sacerdotes ya que esta relación es mas fuerte que aun los lazos de sangre, por eso debe existir una fraternidad muy estrecha entre los sacerdotes, sean diocesanos y / o religiosos y por ultimo recalcó que los sacerdotes están al servicio de la comunidad que son servidores como el mismo Cristo que vino a servir y no ha ser servido, basta mirar el pasaje evangélico del lavatorio de los pies a sus apóstoles, por eso el sacerdote, no es un cacique, ni un ser privilegiado en la comunidad que presta sus servicios, porque el debe ser el primer servidor de todos y un gran ejemplo de todo lo anterior lo encontramos en Fray Isidoro, un hombre fiel y entregado a la Eucaristía, a la confesión y al servicio de su comunidad como un verdadero pastor como Cristo y que ha sabido vivir a plenitud esa fraternidad sacerdotal. También manifestó Monseñor Ulloa que como Pastor de la Diócesis de Cartago y como sacerdote sentía una gran alegría y un gran regocijo por estar compartiendo con Fray Isidoro este momento tan especial en su vida.
Así con esta celebración de acción de gracias por sus sesenta años de vida sacerdotal, se escribe una pagina mas en la historia de este fraile capuchino, basta y densa, que aun ya muchos especialistas en el campo, han plasmado su biografía, para que conste en las paginas bellas de la historia de la muy noble y leal ciudad de Cartago.
Muchas felicidades estimado y querido Fray Isidoro, muchas gracias por sus enseñanzas y su testimonio y que Dios y La Negrita de los Ángeles, le bendigan abundantemente.












