Gibraltar y su corona inglesa de Miss Mundo
Que una Miss sea polémica no es nada extraño. Basta recordar el ejemplo de Carrie Prejean y sus controvertidas declaraciones sobre los matrimonios homosexuales, o de la aspirante a Miss Panamá 2009, Giosue Cozzarelli, que afirmó sin complejos que Confucio inventó la confusión. Pero después de estos bochornosos ejemplos parece extraño que una reina de la belleza sea cuestionada por representar a un territorio. En este caso la afectada ha sido la gibraltareña Kaiane Aldorino, que se proclamó Miss Mundo 2009 el pasado sábado en Johannesburgo, y a la que le han llovido todo tipo de críticas desde los sectores más reaccionarios por sentirse “orgullosa” de representar a su “país”.
Asimismo, resulta tremendamente curioso que una competición organizada por británicos haya otorgado el premio a una de sus representantes. Además, parece que la operación pudo estar planificada, ya que tanto Escocia, como Irlanda del Norte, Gales e Inglaterra cayeron en la primera ronda, mientras que Gibraltar se alzó con la banda destronando a otras favoritas como la mexicana o la dominicana. Una estrategia que ha colocado a la colonia en la primera fila del panorama internacional.
La validez del peñón para presentarse a un certamen internacional como si se tratara de un estado es un derecho que comparte con el resto de regiones británicas, que lo han hecho durante décadas sin controversia alguna. Incluso en esta edición la representante de Inglaterra, Katrina Hodge, conocida como la ‘Combat Barbie’ por su servicio en la guerra de Irak, manifestó al igual que Aldorino su orgullo por representar a Inglaterra (como nación independiente, en lugar de Reino Unido) y utilizar al mismo tiempo el título para promocionar el Ejército Británico (lo que simboliza una visión de conjunto de Estado).
En la última convocatoria del evento los ‘huracanes’ informativos han venido también desde otros frentes. De hecho, el semanario ‘Mail & Guardian’ ha publicado dos sórdidas historias que empañan la buena fama del concurso. Una de ellas se refiere a los lazos familiares que unen a Miss Indonesia, Karenina Sunny Halim, con la Familia Internacional, una controvertida secta de culto integrista involucrada en casos de pederastia. Mientras, el otro hecho oscuro apunta al despilfarro de 12 millones de dólares que se gastó la organización en las festividades del certamen al tiempo que el ayuntamiento de la capital sudafricana se veía obligado a reducir sus inversiones por dificultades económicas.
Después de este ‘maremagnum’ informativo, el certamen de Miss Mundo, que tradicionalmente se ha visto eclipsado por el prestigio de Miss Universo, seguramente cobrará más importancia y estará en el punto de mira como posible filón de noticias y de peleas de carácter político.












