Consuelo Vda. De Sandoval: Una leyenda en la escultura religiosa
Doña Consuelo Vda. De Sandoval es un referente obligado en cualquier conversación sobre imaginería religiosa. Hoy, a sus 87 años, luego de siete décadas dedicada al arte de la burilación, su ímpetu de trabajo esta tan prolijo como el primer día, hecho que muestra en cada una de sus obras.
A lo largo de este tiempo su cotidianeidad ha sido entre moldes para imágenes religiosas, pinturas, arcilla, madera, fibra de vidrio, yeso, pero sobre todo, dedicación y creatividad para nuevos trabajos, señalo uno de sus hijos, el también escultor, Ricardo Sandoval.
“ Ella aun se encarga de pintar con sumo cuidado los pesebres, los nazarenos, las vírgenes, los crucificados y otro sin fin de imágenes”, agregó.
Por su parte, ella señala que de su primer esposo don Roberto Sandoval –con quien concibió cuatro hijos- adquirió muchas técnicas pues él desde niño estuvo inmerso en el arte y la escultura.
“ Él era una persona que esmeraba mucho el detalle en cada trabajo que realizaba y eso, lo capte de él”, manifestó
Arte como vida
“ Creó que el ars sacra vive en mi. Luego, de morir mi esposo, le pedí consejo a don Manuel María Zúñiga, uno de los escultores de mas obra en Costa Rica, y me colaboró mucho. Pasado el tiempo nos unimos y procreamos cinco hijos, tres de ellos artistas. Cuando lo conocí ya el había procreado diez hijos, entre ellos Paco Zúñiga, una institución dentro de la cultura nacional”, agregó.
Asimismo agregó que a Sandoval y Zúñiga los recuerda muchísimo tanto compañeros de su vida como sus mentores en este camino de la imaginería. “ Ellos eran hombres que les gustaba que otros aprendieran el oficio y lograron formar grandes escultores”, añadió con la mirada impregnada en Resucitado que estaba listo para una Iglesia en Grecia.
Uno de sus mayores recuerdos argumenta fue que el día que una persona la visitó para decirle que el Cristo de La Misericordia – de la Parroquia de la Merced en San José – le había sonreído. “ Lo que sucede es que Manuel María ( Zúñiga) esculpía efigies muy llenas de realismo. Para esculpir este Cristo Crucificado, él se amarró y fotografió. Y, así se tomó como modelo para la obra que por cierto es muy impresionante”, finalizó.












