Ricardo Sandoval Jiménez : Una vida dedicada a la escultura
Desde niño aprendió la habilidad de pintar y restaurar obras artísticas escultóricas tanto en el campus de la religión como en otros. Cada vez que sus trabajos escolares le dejaban tiempo libre, este lo dedicaba a colaborar en el taller escultórico de su familia y hoy, continua su obra con bellos trabajos escultóricos.
Nació en la ciudad de Alajuela, Costa Rica, en el año de 1941. Realizó sus estudios base en la Escuela República de Guatemala y el Instituto de Alajuela.
En el arte todo su aprendizaje fue al lado del Maestro Manuel María Zúñiga, uno de los más prolijos escultores del Siglo XX, quien dio lecciones a tallistas de la altura de Juan Manuel Sánchez, Néstor Zeledón, entre otros.
“ Don Manuel aparte de mi maestro, mentor, fue, también, mi segundo padre y mi primer amigo. Todo lo que conozco en el arte se lo debo a él quien me enseña que lo mas bello de un trabajo era hacerlo con amor, mística y diversión pues solo así se logran los propósitos”, agregó.
Consultado sobre los días con su profesor admitió que no fueron fáciles pues era una persona cuya sabiduría estaba presente en cada una de sus palabras y en cada uno de sus trazos, dibujos. “ Aprender consigo era fácil, lo difícil era llegar a la calidad que pedía a cada uno de quienes fuimos sus alumnos y en mi caso particular debía demostrarle lo que sabia de niño, de lo que aprendí al lado de mis padres Roger y Consuelo”, añadió.
Sobre sus primeras obras señaló que fueron de corte imaginero religioso – y todas guiadas por don Manuel Maria Zúñiga – entre las que destacan:
- Santa Vía de la Cruz, Varios Templos.
- Cristo Resucitado, Catedral de Alajuela.
- Jesús Nazareno, Parroquia de San Antonio de Belén.
En los últimos años, Sandoval, se ha dedicado a la investigación de nuevas técnicas para la producción artística lo que considera un trabajo en que el esmero, la paciencia, la combinación de la ciencia con el arte dan sus frutos en sus trabajos.
“ Siempre he tratado de aprender lo que los otros me enseñan y hoy, tenemos grandes técnicas para la producción”, detalló.
Luego de discurrido el tiempo incursiona en la escultura integrada desarrollando las siguientes obras:
- Germinación y Muerte
- Pareja en el baño
- El hombre y su afán de auto-destrucción
- Solticio infernal
Asimismo ha participado en un sin fin de certámenes, encuentros y simposios de escultura destacando el respectivo de la ciudad de Québec ( Canadá) junto a sus hermanos Franklin y Edgar Zúñiga Jiménez.
Uno de mis mayores orgullos – finalizó – que es el hecho de que Jairo, su hijo, continué sus pasos dentro de la imaginería religiosa, con nuevas técnicas y estilos productivos.












