Román Macaya: “TLC: No hemos terminado”
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A pesar de que la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) tenía vigencia perpetua, el TLC acabó con ella. Por lo tanto, hoy algunos importantes sectores de exportación sí dependen del TLC. Ante esta situación, quedarnos hoy sin el TLC no es lo mismo que antes del referéndum dado que no nos devolverían la ICC. Sin embargo, esto no quiere decir que con la agenda de implementación “TLC-Plus” se terminó la agenda nacional relacionada al TLC. Tenemos que implementar una agenda para potenciar nuestro desarrollo humano (algo así como una “agenda de excepciones” al TLC).
Para empezar, tenemos que mejorar el texto del TLC en lo que es políticamente viable. Es increíble que como país no hayamos ni siquiera intentado solicitar las mismas flexibilidades que se incluyeron en el TLC entre EEUU y Perú. La nueva mayoría de congresistas Demócratas de EEUU “obligaron” a Perú a aceptar medidas que mejoran el acceso de su población a medicamentos mediante flexibilidades en patentes y “datos de prueba” relacionados a medicinas. También dejaron muy claro que empresas extranjeras no tendrán mayores derechos que empresas nacionales, especialmente en cuanto a demandas al Estado. Sin embargo, aquí seguimos asumiendo que las condiciones del TLC están escritas en dos lápidas de piedra.
Independientemente de la viabilidad política de una renegociación sobre aspectos puntuales, también hay que implementar una “agenda de excepciones” que humanicen un poco el TLC. Doy un ejemplo en el tema de “derechos de autor”. El TLC le da el derecho exclusivo al titular de un “derecho de autor” de autorizar o no la reproducción de una obra literaria. No se detalla absolutamente ninguna de las posibles excepciones. Una excepción que se debe incluir en la legislación es el hacer libros y otros medios escritos accesibles a personas con discapacidad visual (no videntes) sin la necesidad de contar con el permiso del titular del “derecho de autor”. Mucho menos del 5% de las obras literarias se publican en un formato accesible para los ciegos, como Braille o audio. Por lo tanto, los no videntes no tienen el mismo acceso al conocimiento que los videntes. Es un tema de derechos humanos.
Una parte de la solución es permitir la “traducción” de textos a Braille, u otras tecnologías para no-videntes, sin tener que contar con el permiso del titular del “derecho de autor”. Esta excepción ya está contemplada en EEUU, pero como en Costa Rica queremos ser “más papistas que el Papa”, implementamos un TLC sin dimensión humana. Costa Rica también debe ser protagonista en promover un tratado internacional que permita la importación y exportación de estas traducciones, para accesar legalmente a las traducciones hechas en otros países de habla hispana. Latinoamérica es la región del mundo que más se beneficiaría de dicho tratado, hoy impulsado por Ecuador, Paraguay, Brasil y la Unión Mundial de Ciegos.
La anterior es solamente un ejemplo de las “excepciones” que hay que impulsar. Es necesario impulsar una verdadera agenda de desarrollo, lo cual se ha quedado en puras palabras. Efectivamente, no hemos terminado con el TLC.












